martes, 31 de julio de 2012

ALEGRÍA



Desde que me uní a Asha-Kiran en 2007, he estado viajando a India tres veces al año. El país nunca me pareció ajeno. Al contrario, siempre me sentí en casa, probablemente porque, habiendo nacido en un país del tercer mundo, los beneficiarios de nuestros proyectos me recordaban a las personas de los grupos sociales desaventajados con los que crecí – distinto idioma, distinta vestimenta, distinta religión, pero el mismo corazón.

Las horas que he pasado con los niños de nuestros proyectos - 'nuestros' niños- me han acercado mucho a ellos, como si fueran parte de mi familia. Considerando las vidas tan duras que habían llevado, su florecer después de unirse a Asha-Kiran es algo digno de contemplar. Es difícil imaginar a niños de países 'desarrollados' con tanta capacidad de recuperación y tanto agradecimiento.

Pronto tendré la oportunidad de visitarlos y comunicarme con ellos a través de gestos y del tacto... una perspectiva más que bienvenida. También podré estar con mis compañeros en India y ver nuestros nuevos Centros de Día en las construcciones. Me hace ilusión sentir la calidez de la gente y su relajado ritmo interno, ver y oír el ajetreo y constantes bocinazos en las calles, ver caer la lluvia del monzón y sentir los mosquitos picando mis piernas sin piedad por la noche.

A las puertas de mi viaje, deseo que todos los que no hayan sentido el abrazo de bienvenida de estas personas sinceras y sencillas, tengan la oportunidad de hacerlo algún día.

Sadhana – Voluntaria en Asha-Kiran